¿En dónde está ubicado el clítoris? - Pasto - PastoRumba.com
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Esther Balac decidió aclarle a algunos lectores confundidos el lugar y la función que cumple este órgano.
Son tantas las cartas de señores confundidos que preguntan por el clítoris, que espero no incomodar a quienes piensan que este órgano debe expulsarse de las páginas de un diario decente, y más de sus páginas de salud, porque los genitales y la sexualidad deben mencionarse solo en voz baja y lejos de los niños. Es tal vez esa actitud mojigata la que hace que algunos lleguen a la adultez con vacíos del libro de anatomía dignos de la Edad Media. Pues bien, a riesgo de exponer el pellejo les hablaré de mi clítoris, porque tengo la tranquilidad de no sonrojarme cuando lo nombro. Para empezar dejemos la cursilería: eso no es el 'botón del amor' ni la 'perla de la pasión', menos el 'rubí del sexo'. Lo llamo clítoris y punto. Por supuesto, para mí es claro que nada tiene que ver con la reproducción y que en mi cuerpo es la única estructura destinada exclusivamente para darme placer. Obviamente sé que lo tengo donde se unen los extremos superiores de mis labios vaginales, justo encima de la uretra (por donde sale la orina). Es como un pene pequeño con una punta redonda llamada glande; está conectado a un cuerpo del tamaño del dedo meñique, que se divide en dos brazos que se extienden hacia atrás bajo mi piel. En mi caso (espero que en el de todas) está formado por un tejido esponjoso y eréctil que se llena de sangre cuando me excito, lo que hace que su tamaño se duplique. ¡Ah! Al contrario de los señores, el tamaño me tiene sin cuidado, porque no hay evidencia de que a más grande mayor sea el placer. Tonterías. Como mi amado clítoris está lleno de terminaciones nerviosas, es muy sensible a cualquier tipo de estímulo; de hecho, responde cuando me acarician los senos, me besan o cuando simplemente pienso cosas ricas. Generosamente prodiga todos mis orgasmos, y después de cada faena se descongestiona y vuelve a su estado natural. No me avergüenzo si digo que, como muchas señoras silenciosas, ocasionalmente la sola penetración, bien por algunas dificultades mecánicas o por otras causas, no me produce el estimulo suficiente, por lo que requiero una acción directa para no quedar a medias. Como conozco mi clítoris estoy pendiente de él y, tal como lo hago con los senos, lo someto a un autoexamen de tanto en tanto... Claro, por si encuentro algún cambio que amerite consultar. Sí, ese es mi clítoris. Solo espero que los beatos no piensen que es pecado hablar de él un día de guardar. Hasta luego. ESTHER BALAC ESPECIAL PARA EL TIEMPO