Groupies: el descanso del rockero - Pasto - PastoRumba.com
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groupieEmpuñando sus fálicas guitarras, escupiendo canciones de sexo salvaje y amor loco, y exhibiendo un look agresivo, lascivo y descarado, las estrellas de rock se convirtieron en sex symbols desde que Elvis dio su primer golpe de pelvis. Y entonces sucedió lo inevitable: cientos de jovencitas, que en la soledad de sus cuartos se acariciaban mirando los pósters de sus ídolos, se lanzaron a los camerinos de las rock stars para intentar colarse en sus calzoncillos. He aquí la diferencia entre fan y groupie: la fan se conforma con un autógrafo y una sonrisa; la groupie lo quiere todo de su ídolo y, si hay suerte, un hijo suyo. En las siguientes líneas repasaremos la historia del fenómeno groupie a través de su corta pero venérea historia.

Chicas para todo

En los años 50, la explosión del rock’n’roll dio lugar al fenómeno fans, pero la invasión de las groupies no llegaría hasta los años 60 y 70, que pueden considerarse la época dorada de la música pop en todas sus variantes.  En la mejor biografía de Led Zeppelin Hammer of the Gods, Robert Plant, el cantante, afirma que “teníamos dos tipos de groupies, unas que sólo querían tener encuentros sexuales con nosotros y otras que viajaban con nosotros, ocupándose de nuestras cosas, drogas, vestuario, fiestas y demás”. Estas últimas son las que pasaron a la historia de la cultura pop con un nombre y un apellido que la mayoría de las veces eran falsos.

Locas por los Beatles

El primer grupo que tuvo su barra libre de chicas fue, por supuesto, The Beatles, sobre todo desde que la Beatlemanía estalló allá por 1963. La facción más radical de sus fans, llamada The Apple Scruffs, estaban siempre disponibles para todo lo que mandaran John, Paul, George y Ringo, e incluso los esperaban a las puertas de los estudios o de sus propias casas. Dos de ellas (Lizzie Bravo y Gayleen Pease) llegaron a grabar coros en el tema Across the Universe y George Harrison les dedicó una canción que se llamaba como ellas en justo pago a sus servicios: “Con tus flores en la mano, mi Apple Scruff, como te amo”, venía a decir la letra. En 1985, una de estas incombustibles groupies, Carol Bedford, contó su experiencia en su libro Waiting for the Beatles.

Entre otras groupies de los Beatles, merece la pena destacar a Pattie Boyd, una tierna y hermosísima adolescente que conoció a los Beatles en el rodaje del filme ¡Qué noche la de aquél día! y consiguió ligarse a George Harrison, que enloqueció, la comparó con la Bardot y se casó con ella. Cuando el matrimonio hizo aguas, debido a las continuas infidelidades de Harrison, Pattie se consoló metiéndose entre las sábanas de Eric Clapton, con el que también pasaría por el altar.

En la cama con los Stones

Si los Beatles tenían groupies, los Rolling Stones, que eran su reverso tenebroso, ya ni te cuento. Al fin y al cabo, los Escarabajos pronto se echaron novia formal, pero los Stones siguieron tirando de groupies a través de las décadas (llegando a hacer tríos, orgías o intercambios de pareja) y haría falta un libro entero para ocuparse de todas y cada  una de ellas.

Una de las primeras y más famosas fue Anita Pallenberg, jovencísima actriz italiana que pasó por las camas de medio grupo como Perico por su casa. Dulce y ardiente, Anita se lió primero con Brian Jones, poco después se fue con Keith Richards (lo cual provocó un fuerte cabreo de Brian) y, al poco tiempo, se aburrió y empezó a compaginar a Keith con Mick. Anita, que ejercía de actriz en producciones underground y formó parte de la Factory de Warhol, era bisexual y también se acostaba con otras grupies, como Marianne Faithfull, que merece punto y aparte.

Mariane era una niña pija que, cegada por el brillo de las rock stars, se convirtió en groupie tras conocer a los Rolling Stones. Desde el principio, se empezó a tirar a Jagger y a Richards a la vez: en sus memorias confesaría que Richards era mucho mejor en la cama. Cuenta la leyenda que Mick y Keith, lejos de pelearse, compartían bombones en la vagina de la Faithful. Bisexual convencida, Mariane se liaría también con Bob Dylan, David Bowie y su mujer Angela. Además, fue una de las pocas groupies con talento, llegando a componer el tema Sister Morphine junto a los Stones y a grabar unos cuantos buenos discos.

Pamela des Barres: la reina de las groupies

Si hubiera que poner una foto en una enciclopedia junto a la entrada groupie, sin duda la candidata más firme sería Pamela des Barres. Fan de los Beatles y de los Stones desde su más tierna infancia, se convirtió en groupie al llegar a Hollywood, empezando su colección con Mick Jagger y Jim Morrison, nada menos. Junto a otras seis  groupies, formó las GTOs, una auténtica banda de goupies que, además de acostarse con los músicos y ocuparse de sus asuntos, llegaron a grabar un disco a instancias de Frank Zappa, que se las tiró a todas.

Pero la insaciable Pamela encontró la horma de su zapato en Jimmy Page, el guitarrista de Led Zeppelín, del que se enamoró locamente, aunque al final él la abandonó por Lori Maddox, una groupie de 14 años. En los 70, con 25 años, Pamela tuvo que sacar todas sus armas de mujer para competir con las adolescentes que se rifaban a los músicos. Con uñas y dientes, consiguió liarse con Keith Moon de los Who y casarse con Michael des Barres de Silverhead. Hoy, con más de 60 años, Pamela vive de los recuerdos y de los royalties de sus memorias, de las que ya ha entregado dos tomos. Pero quien tuvo, retuvo y esta atractiva mujer aún se  las arregla para llevarse a la cama a jóvenes roqueros como Dave Navarro, guitarrista de Jane's Addiction y Red Hot Chili Peppers.

Cinthia Plaster Caster y sus moldes de penes famosos

Sin ser de las más viciosas ni de las mejores en la cama, Plaster Caster fue una de las groupies más creativas. Era una artista que, desde sus tiempos de estudiante, se propuso un insólito reto: hacer moldes de yeso de penes en erección pertenecientes a estrellas de rock. Su colección de 75 falos, creada desde los años 60 hasta nuestros días, ha sido expuesta en varios museos, y en ella brillan con luz propia los penes de Jimi Hendrix, su bajista Noel Redding, el guitarrista de MC5 Wayne Kramer, Zal Yanovsky de Lovin’ Spoonful, Jello Biafra de los Dead Kennedys y hasta el minoritario artista indie de los 90 Momus.

El grupo Kiss le dedicó una canción a esta extraña artista y a su obsesión fálica, aunque lo cierto es que a partir de los 90 Plaster empezó también a hacer moldes de los  pechos de chicas de la escena rockera "alternativa", como las grungeL7 o, Karen O de los Yeah Yeah Yeahs o Laetitia Caster de Stereolab.

Groupies a gogó

Veamos, de carrerilla y sin respirar, otras groupies que dejaron su mancha de fluido vaginal en la historia del rock.

Cyrinda Foxe no sólo estuvo casada con David Johansen, líder del inolvidable grupo glam-prepunk New York Dolls, sino que fue actriz y musa en la Factory de Warhol y se quedó embarazada de David Bowie, aunque finalmente abortó. Después estuvo casada con Steven Tyler, cantante de Aerosmith y tuvo con él a su hija Mia (hermanastra de Liv Tyler). Pero Cyrinda jugó mal sus cartas y, en su afán por enriquecerse, publicó unas explosivas memorias en las que narraba con todo lujo de detalles su vida de sexo, droga y violencia junto a Tyler. Éste la denunció y ella vendió fotos de él desnudo. El la volvió a denunciar y luego ella tuvo un ataque que la dejó medio paralítica. Hoy, arruinada y con toda su familia enfadada con ella, empuja un carrito de la compra por las calles de Los Angeles.

Jenny Fabian fue la groupie de la psicodelia británica. Estuvo enrollada con Charlie Whitney, de Family, con Andy Summers de Police y con el mismísimo Syd Barret, de los primeros Pink Floyd. Cuando se acostaba con los músicos, Jenny ya les advertía que en el futuro escribiría un libro contando todo. Y así lo hizo: en Groupie relata sus noches de sexo y LSD y, además, se declara  feminista: “Si no eran encantadores, no se la chupaba”. Ahora, Jenny ha sentado la cabeza, está casada y tiene hijos.

Sable Starr: reinó en Los Angeles en la década de los 70. Los  músicos se peleaban por ella y era célebre por ser muy sumisa y complaciente en la cama. Empezó a cepillarse rock stars a los 13 años y solía vivir en el hotel de Iggy Pop y sus Stooges (que la compartieron y le tiñeron el vello púbico de verde), aunque cuando Bowie iba a Los Angeles, Sable se pasaba al Hilton para calentarle la cama. Después se mudó a Manhattan, donde fue novia de Johnny Thunders de los New York Dolls, que la encerraba en casa y le pegaba por celos. Las intuiciones de Johnny no iban desencaminadas: Sable le puso los cuernos con Keith Richards y luego lo abandonó por Richard Hell.

El caso es que, a los 17 años Sable ya podía presumir de haberse acostado con la mitad de las rock stars de América. Ahora es una anónima trabajadora de un casino de Nevada, aunque quedó inmortalizada en la canción Look Away de Iggy Pop: "Me acosté Sable cuando tenía 13 años, sus padres eran demasiado ricos para hacer algo", canta Iggy.

Bebe Buell era una  bellísima modelo, aunque muchos cuestionan su condición de groupie, ya que no ella era quien acosaba a los músicos, sino los músicos los que se enamoraban de ella, que, a su vez, aseguraba que “me gustan las estrellas de rock porque tener relaciones con ellos es peligroso y divertido”. Iggy Pop y Keith Richards perdieron la cabeza por sus huesos. Mick Jagger estaba loco por ella y, aún así, le presentó a Lennon, que se moría por conocerla. La última voluntad de Stiv Bators de los Dead Boys, poco antes de morir, fue que Bebe esnifara sus cenizas, aunque ella prefirió guardarlas en una cajita con forma de corazón. Todd Rundgren fue el que consiguió llevar a Bebe al altar, aunque ella  no dejó de ponerle los cuernos: no en vano, Todd descubrió 11 años después del nacimiento de su presunta hija Liv que el verdadero padre de ésta era Steven Tyler, de Aerosmith. Bebe ha posado para Playboy, fue inmortalizada en la canción Little Red Corvette de Prince y ha publicado sus memorias, en las que, en un alarde de indiscrección, confiesa que el gran amor de su vida es Elvis Costello, aunque esté casado con otra.

Lori Maddox: A principios de los 70, esta precoz groupie de 13 años perdió la virginidad en un trio con David y Angela Bowie. Pero aquello fue sólo el principio y luego repetiría con Dave Hill de Slade, Keith Moon de  los Who, Iggy Pop o Sylvain Sylvain de los New York Dolls, entre otros. El guitarrista de Led Zeppelin Jimmy Page vio una foto de Lori, se quedó prendado de ella y mandó a su manager que secuestrara y llevara a su hotel a aquella beldad adolescente. En cuanto entró en la habitación, Lori cayó a los pies de Jimmy y ambos vivieron un tórrido romance, para horror de Pamela des Barnes, que también se acostaba con el viril guitarrista. Cuando Jimmy se cansó de Lori y la cambió por Bebe Buell, ella cayó en una depresión que le costaría años levantar. Volvió a liarse con Jimmy en los 80, pero, como dice Jardiel Poncela, en el amor las segundas ediciones nunca han sido buenas. Hoy curra en una boutique de Los Angeles (Lori, no Jardiel).

El ataque de las chicas cocodrilo

A partir de mediados de los 80, con la democratización (o sea, masificación) de la cultura rock, las groupies pasaron de ser dulces anomalías a convertirse en plaga. Perdida la inocencia y con el dios dinero cortando el bacalao, las groupies ya no buscaban un simple polvo con el cantante ni enamorarse de él, sino sacarle los cuartos después del coito, acusándolo de violarla, de seducirla siendo una menor o, en el mejor de los casos, de hacerle un bombo. Hasta el mismísimo Michael Jackson le dedicó una canción de rock duro (Dirty Diana) a una groupie que no dejaba de acosarlo.  

Por eso, los músicos empezaron a mirar con lupa a las groupies o, mejor aún, a elegir a otras artistas para aparearse, ya fueran mujeres roqueras, playmates, modelos de alta costura o actrices porno. Es el caso de Pamela Anderson, neumática actriz, modelo y sex symbol que también es famosa por sus relaciones íntimas con estrellas de hard rock. Su video porno con Tommy Lee (de Mötley Crue) dio la vuelta al mundo en 80 webs. Pero, antes y/o después de su violento matrimonio con Tommy, Pamela estuvo ennoviada con otros muchos roqueros, como Bret Michaels de Poison (con el que grabó otro video porno) o Kid Rock. Los últimos rumores aseguran que Pamela está saliendo con… ¡Michael Jackson!

Carmen Electra también siente una singular debilidad por los pantalones de cuero y las guitarras erectas: primero le intentó quitar a Tommy Lee a Pamela aunque sólo consiguió acostarse con él una temporada y, finalmente, tuvo que conformarse con tener como marido a Dave Navarro, guitarrista de Jane’s Addiction y Red Hot Chili Peppers (grupo que, dicho sea de paso, tiene una canción dedicada a las groupies: Californication). Por supuesto, el matrimonio duró un suspiro y Carmen ya tiene nuevo novio, también rockero: Rob Patterson, guitarrista de KoRn

Otra groupie famosa de los años 80/90 fue la mítica actriz porno y politoxicómana Savannah, que demostró sus conocimientos de felatriz y jinetera a músicos como Axl Rose y Slash (ambos de Guns’N’Roses), Billy Idol, Danny Boy (de House of Pain) o Vince Nelly (Motley Crue)porno stars se enamoran y Savannah se quedó pillada con Slash, que la dejó por una modelo. Menos mal que andaba por ahí David Lee Roth (ex cantante de Def Leppard) para consolarla. El final de Savannah fue trágico: tuvo un accidente que la desfiguró y se pegó un tiro.Kate Moss: ¿la última groupie? quien aseguró que “nadie folla mejor que Savannah”. Pero hasta las

Es evidente que a la modelo cocainómana Kate Moss le gusta más un roquero que a un tonto un lápiz. Su historial como amiga, acompañante, novia o amante de rock stars de mayor o menor relumbrón es largo como un día sin pan. Kate salía de juerga con los chicos del grupo de indie rockKings of Leon, apareció moviendo el esqueleto en un video de los White Stripes, pese a la abismal diferencia de edad estuvo liada con Mick Jagger, cantó con los Primal Scream, fue novia (ejem) formal de Pete Doherty de los Babyshambles, cuando ésta relación se fue al garete Kate se refugió en la mansión de Ronnie Wood (su segundo Rolling Stone, que podría ser su abuelo), Arab Strap bautizaron con su nombre una canción y, en los últimos tiempos, ha estado enrollada con Jamie Hince, el guitarrista de los Kills. En fin, que si, como dicen por ahí, la moda es el nuevo rock’n’roll, Kate es su princesa de plástico fino.

Pero, aunque Kate es, por su estilo de vida y su fijación con los roqueros la única chica de hoy en día que puede compararse con las groupiescelebrity que se amanceba con rock stars en pleno siglo XXI. Estando el rock en tiempos de vacas flacas, parece que la tortilla ha dado la vuelta ,y si en los 50 y los 60 las chicas se hacían famosas por liarse con rock stars, hoy son los músicos los que saltan a las páginas de la prensa amarilla cuando se emparejan con actrices, modelos o simples celebrities. Es el caso de Joel Madden, del grupo Good Charlotte, que se subió a la chepa de la niña pija (e íntima de Paris Hilton) Nicole Richie. Jessica Biel, que se metió en los calzoncillos de Justin Timberlake e incluso lo acompañó en su gira como hacían las groupies de antaño. La presentadora de televisión británica Alexa Chung, que se ligó a Alex Turner de los aclamados y jovencísimos Artic Monkeys. Y Johnny Borrell, líder del grupo Razorlight, que estuvo ennoviado primero con la actriz Kirsten Dunst y luego con la heredera de Harrods Camilla Al Fayed. de antaño, no es la única

No, el rock ya no es lo que era, pero el sex appeal de un tío pegado a una guitarra sigue teniendo el mismo tirón que siempre, sobre todo para modelos toxicómanas, actrices descarriadas y ovejitas negras de familias ricas. Dios los cría y el rock’n’roll los junta.