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Sentinel del Norte, la isla sin contacto con el mundo en la que todos sus visitantes son asesinados

Está poblada desde hace miles de años por una tribu que no ha querido relacionarse con nadie más y que mata a todo aquel que se acerca. Un auténtico paraíso en la tierra, con el agua cristalina y una larga playa por la que poder pasear evitando los típicos empujones que se producen en verano cuando la gente intenta refrescarse en el mar. ¿Un lugar tentador verdad?

Pues desgraciadamente además de atrayente es imposible acceder a él por la costumbre que tienen los habitantes de esta pequeña isla desde hace muchos años: matar a todos los desconocidos.

Para conocer un poco más sobre este sitio hay que trasladarse al océano Índico, al este del golfo de Bengala, donde Sentinel del Norte continúa siendo un misterio para el resto del mundo.  Este diminuto archipiélago, de apenas 72 kilómetros cuadrados, está habitado por una tribu desde hace 60.000 años que no quiere relacionarse con nadie más. La forma de actuar que tienen con los foráneos es de extrema violencia y hostilidad.

Tanto es así, que ni siquiera se conoce con certeza cómo son los habitantes que pululan por la isla. El que se acerca por error o por simple curiosidad termina pagándolo caro, ya que no dudan en asesinarle, tal y como cuenta el Daily Mail.

Pese a pertenecer su administración a la India, lo cierto es que las autoridades del país han renunciado completamente a intentar ejercer su control y de hecho han decretado una zona de exclusión de tres millas alrededor de la isla. Al final un pacto implícito de no molestarse ha resultado más productivo que seguir viendo cómo se perdían vidas estúpidamente.

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Los únicos que se atreven a ir un poco más allá son los pescadores ilegales que, conscientes de las enormes riquezas que puede albergar el territorio, deciden jugarse la vida a cambio de la supuesta gloria.

Lo más curioso de todo es que el peligro es de doble dirección porque si bien es verdad que los foráneos pueden terminar pagando caro su atrevimiento, lo más probable es que los habitantes de la isla no estén inmunizados contra las enfermedades más comunes, por lo que una simple gripe podría llegar a acabar con su vida con facilidad.

El tsunami que se produjo en la región en 2004 supuso una nueva oportunidad para comprobar que los pobladores seguían vivos, pero fue imposible darles ningún tipo de ayuda porque los aviones que sobrevolaban el lugar fueron amenazados con lanzas e incluso les lanzaron piedras.

En definitiva un pueblo sacado de otra época que ni quiere ni necesita todos los avances tecnológicos que se han producido en las últimas décadas. Para ellos estar solos y sin relacionarse con el resto del mundo es todo lo que necesitan.

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